Caracas, 5 de marzo de 2019. La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), anunció este martes su decisión de distanciarse del proceso de diálogo entre gobierno de Daniel Ortega y la oposición, debido a que ambas partes no han demostrado interés en que los obispos medien ante la crisis que vive el país centroamericano.

A través de un comunicado la Iglesia Católica ratificó que el cardenal Leopoldo Brenes, asistió por «cortesía» al primer encuentro de negociación el pasado miércoles 27 de febrero.

«Hizo saber a los participantes que, si necesitaban algún servicio de la CEN, ambas partes hicieran llegar sus respectivas cartas de invitación. Ya que hasta el momento no hemos recibido ninguna correspondencia al respecto, comprendemos que no somos de ineludible necesidad para dichas negociaciones», reza la misiva.

Tanto los representantes de la mesa de mediación del gobierno nicaragüense, como de la oposición – Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia – han presentado la agenda concreta a seguir. Branes, señaló la semana pasada, junto al nuncio apostólico, Stanislaw Waldemar Sommertag, que actuarían como testigos.

«La mesa de negociación comunica que continúa la consideración entre ambas partes sobre la definición de los testigos y acompañantes de la negociación», informaron ambas parten mediante un comunicado conjunto, al concluir la cuarta ronda en la sede del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), al sur de la capital.

De acuerdo a los medios de comunicación de ese país, Ortega “habría vetado la presencia en el diálogo de obispos críticos a su gestión, lo que habría incomodado a los religiosos”, reseño DW.

En mayo de 2018, la CEN actuó como fuerza mediadora y testigo del proceso de diálogo que fue paralizado de forma unilateral en junio de ese mismo año, luego de que el presidente nicaragüense acusara a los clérigos de “golpista”, tras su propuesta de promover el cambio político e ir a elecciones en 2019.

Hasta los momentos la Iglesia Católica era vista como único mediador confiable para mediar en la mesa de negociación, en aras de encontrar una salida a la dramática situación de Nicaragua.

La crisis política y social que enfrenta los nicaragüenses desde abril de 2018, ha cobrado la vida de entre 325 y 561 personas muertas, así como de 340 a 777 detenidos, ciento de desaparecidos, miles de heridos y decenas de miles en el exilio, según datos de organismos humanitarios.

Sin embargo, Ortega reconoce 199 muertos y 340 detenidos, a los que califica de “terroristas, golpistas o delincuentes comunes”.

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Con información de DW.

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