Caracas 16 de abril de 2019. China es el mayor importador de petróleo del mundo y Venezuela cuenta con las reservas petroleras más grandes del mundo. Solamente por estas dos razones, la relación económica entre nuestras dos naciones crecerá, es un hecho inevitable. En realidad, esperamos poder ir más allá. Existen muchas áreas aparte del petróleo en las que podemos beneficiarnos mutuamente a nivel comercial y de cooperación en el futuro.

Sin embargo, para que esta relación florezca, Venezuela debe cambiar y abandonar el modelo de gobierno que nos ha arruinado económicamente. El país está sufriendo una devastadora crisis humanitaria: al menos 87 por ciento de los venezolanos viven en la pobreza, sujetos a un 90 por ciento de escasez de alimentos y medicinas. Los servicios básicos, como la electricidad y el agua, han colapsado. La tasa de inflación excedió el 2,6 millones por ciento en enero 2019 y amenaza con alcanzar 10 millones por ciento a final de año, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Además, Venezuela se ha convertido en uno de los países más peligrosos y corruptos del mundo. El estado ya no controla el territorio nacional y sabemos que grupos irregulares, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, operan en al menos 12 estados. Es por ello que millones de venezolanos han huido de esta situación, generando la migración más grande que Latinoamérica haya visto. La crisis migratoria de nuestro país ya supera en cifras la crisis de refugiados de Siria. Organismos internacionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y Human Rights Watch han confirmado nuestro sufrimiento en múltiples ocasiones.

@jguaido

Original de Infobae

Foto referencial

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