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(Opinión) El melodrama por las fotos de Guaidó

Por Punto de Corte
Posando para la foto

Caracas 14 de septiembre de 2019.-

Por Gladmar Saverio Vivas

@SaverioVivas

Sea artista, político, científico o deportista, toda figura pública está expuesta al público que le rodea. Si James Rodríguez (jugador de futbol),  Ana María Orozco (actriz protagonista de Betty la fea) o Barack Obama (expresidente de Estados Unidos) se dieran una vuelta por Caracas, seguramente una multitud de simpatizantes les pedirían que se tomaran una foto con ellos. Algo parecido le ocurrió a Juan Guaidó cuando fue ayudado por colombianos para pasar a Colombia en víspera del 23 de febrero de 2019.

En esa oportunidad, el presidente interino de Venezuela, ingresó a Colombia por una región que se disputan grupos guerrilleros, paramilitares y fuerzas de seguridad del estado colombiano. A su paso por la zona, Juan Guaidó saludó a los habitantes, y tuvo la cortesía de tomarse fotos con los que le solicitaron el gesto.

La preocupación central en la polémica de las fotos de Guaidó en Colombia, no debería ser ¿Con qué desconocido se tomó fotos Guaidó? sino ¿Cómo fue que la inteligencia de la dictadura de Venezuela (que protege a grupos irregulares en armas contra Colombia) tuvo acceso a fotos que están en un teléfono móvil en poder de las autoridades colombianas? La gran pregunta es ¿Qué funcionario de gobierno de Colombia trabaja para la inteligencia del gobierno de Maduro?

En tiempos de los juegos de guerra de Maduro, y de las amenazas de bombardeo con Sukohi a objetivos colombianos, la preocupación central para el pueblo de Colombia debe ser su propia seguridad; no si un visitante extranjero sabe quién es guerrillero, paramilitar, o soldado colombiano.

Heridas y etiquetas

Se reconozca o no, la sociedad colombiana está profundamente herida y dividida por las etiquetas políticas tradicionales de izquierda y derecha. Hay una exagerada disposición de los políticos colombianos de autodefinirse como derecha o izquierda. Y esta disposición afecta negativamente a muchos ciudadanos, que a ratos parecen querer clasificar todo bajo cielo y tierra como «de derecha o izquierda». Así, como si se tratara de un partido de fútbol entre el “Atlético Nacional” y el “Millonarios”, todos quieren ser parte del bando de Uribe (supuestamente derecha) o de Petro (supuestamente izquierda).

Ambos líderes son seguidos en Colombia como si se fueran un par de chavezitos. Alabar o criticar a estos caudillos, es literalmente meterse en un lío, donde no hay esperanza posible de salir sin que uno quede mal visto por algún seguidor del caudillo criticado. Las fotos de Guaidó en Colombia, han representado una oportunidad para el bando petrista de patear al uribista; así que luego que Diosdado Cabello anunciara que tenía las fotos en sus manos, el senador Gustavo Petro las publicó varias veces recordando el problema mediático que representa salir en unas fotos con alguien de dudosa reputación.

Los venezolanos coincidimos con Petro en su preocupación, porque es bien incomodo salir en fotos o en vídeos recibiendo dinero para campañas (como le ocurrió a el) o simplemente posando con personas acusadas de actos delictivos (como le ocurrió a Guaidó).

No es mi intención criticar al senador por su publicación, pero si por su clara animosidad contra la oposición venezolana, y su notable pasividad ante el régimen de Maduro. Esto lo digo, porque pasaríamos horas buscando en internet, un mensaje del senador Petro contra el señor Maduro, o contra Diosdado. Y sobran fotos de líderes colombianos junto a la élite del régimen venezolano acusado de narcotráfico y dictadura por más de 60 países del mundo.

El problema es otro

Si usted me invita a su casa, yo al llegar me someto a su hospitalidad. La responsabilidad de quienes me reciben, no es mía, es del anfitrión. Entonces, las baterías de quejas del senador, no deben ir hacia el visitante Juan Guaidó, sino para el anfitrión. Si conocían los anfitriones colombianos que la región por la que pasó Guaidó a Colombia, era zona en disputa entre paramilitares y guerrilleros, no es algo que debamos responder los venezolanos.

No nos debemos dejar arrastrar al juego entre los hinchas del «Petro FC» y «Atlético Uribe», esas son cosas de Colombia y los colombianos, que por más que estudiemos los venezolanos, no entendemos plenamente.

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