Inicio Noticias (Opinión) Nicolás Maduro como último recurso; lisonjea a los EE.UU. y Colombia, usando pretextos humanitarios, el país hecho una bomba de tiempo. Por Juan Francisco García

(Opinión) Nicolás Maduro como último recurso; lisonjea a los EE.UU. y Colombia, usando pretextos humanitarios, el país hecho una bomba de tiempo. Por Juan Francisco García

Por Stefany Sánchez
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maduro
Caracas, 3 de abril de 2020.
Por: Juan García

@jufraga

La dictadura venezolana, dice el ex embajador norteamericano William Brownfield, se encuentra en un estado máximo de presión, la capacidad de maniobra se ha reducido casi en su totalidad, vestigios de ello; un país en bancarrota, producto de un sin número de hechos de corrupción, el apoyo popular que llego a tener el chavismo en Venezuela está altamente diezmado, sin dejar de valorar un sector frondoso de la población que se define chavistas, pero no respaldan a Maduro. La FANB son la incertidumbre, que los aterroriza, el rechazo en su seno es mayoritario. El régimen perdió el apoyo internacional, ya no hay voceros de peso que intermedien para frenar los movimientos geopolíticos, que intentan desplazar al régimen venezolano, entre otros.

En vista de la presión agigantada, él dislocado Nicolás Maduro, intenta lisonjear, primero ante Colombia, buscando generar impactos en la oposición de ese país al Presidente Iván Duque, al ofrecerle supuestas maquinas para la elaboración de test de prueba rápida para COVID-19, y luego victimizarse por el rechazo del Presidente del hermano país, ante la bondad del régimen venezolano; El pueblo de Colombia, mas allá de las posiciones políticas, debe estar consciente, de la intención supina de Nicolás Maduro, la pandemia en Venezuela, tiene un manejo político en su totalidad, no hay un solo gesto humanitario que reconocerle, al contrario, hemos visto a un: Nicolás Maduro con su maldad elevada a la máxima potencia, aplicando términos matemáticos, que son infinitos y exactos, para valorar la capacidad maléfica que raya en lo demencial, como características intrínsecas de los líderes de la dictadura venezolana.

El régimen en medio de la pandemia no ha tenido un solo gesto para los tantos presos políticos, civiles, mucho menos a los militares, El General Baduel y El Mayor General Rodríguez Torres, son una prueba de ello, sus familiares desconocen si aun  viven, las cárceles venezolanas, desprovistas de alimentos y de insumos de higiene personal, son un caldo de cultivo exponencial para desarrollar el virus chino, y la población que angustiada va a las calles en búsqueda de alimentos, es altamente reprimida, obligándola a permanecer en sus casas, cuando bien es sabido, que no tienen; alimento, agua potable, energía eléctrica, gas doméstico, insumos de higiene personal, combustible, el pueblo se muere aceleradamente y no precisamente por COVID-19.

Como presión adicional al régimen, el retorno de la diáspora venezolana, ubicada en un poco más de 5 millones de personas, que tuvieron que huir en búsqueda de vida, y deben volver en las mismas condiciones, perseguidos por la xenofobia, la discriminación, la pobreza y también por las consecuencias de la pandemia, se encontraran con un país, peor al que dejaron, cuantos volverán no sabemos, pero son un motivo más para luchar, ojala se inspiren en Nelson Mandela: No hay nada como volver a un lugar que parece no haber cambiado para descubrir en que cosas has cambiado tu mismo.

Con todo esto de corolario y quedando corto, Venezuela es;  una bomba de tiempo, donde el detonante parece estar en la inmovilización que provoca el desabastecimiento de combustible, que ahoga a la población y la reduce en la angustia de no encontrar lo necesario para vivir, en medio de una cuarentena que te ubica entre la vida y la muerte,  mas a la muerte en el caso venezolano, porque estar en la calle es una necesidad para poder alimentarse, en vista de las precariedades sociales, provocadas por la dictadura.

Imposibilitado, y preocupado por los movimientos del Departamento de Justicia Norteamericano, quien acusa a Nicolás Maduro, de Narcotráfico y Terrorismo, este se lanza en una alabanza servil, a Donald Trump, y sin respuesta  ahora eleva cartas y oraciones al pueblo de los EE.UU.  Pidiéndole se evite una guerra y se concentren los esfuerzos en paliar la fuerte situación de la pandia COVID-19,  el caso es que el mundo entero conoce que Venezuela ya vivía una pandemia provocada sin lugar a dudas por el Chavismo y profundizada por Nicolás Maduro,  ya en dimensiones extraordinarias, cual huracán que arrasa todo a su paso. Sin mejores oportunidades, solo  recurre a las mismas prácticas, de simulación y engaño, contando para ello, con grupos políticos que navegan a sus intereses, se visten de codero pero son lobos, juegan a ser opositores, pero son comerciantes de la política, hacen de profesores, de académicos de intelectuales, de médicos, de periodistas, de analistas, cuando en realidad son parte del mismo régimen, disfrazados de gente buena, pero en son brozas del mismo árbol.

En medio de las tantas penas, que hoy sacuden y turban al pueblo Venezolano, el mayor anhelo es salir de la dictadura, deponer al régimen, en el ideario del pueblo es inconcebible a este punto, un acuerdo con Nicolás Maduro, pues la dilemática situación es sino morimos por COVID-19, igual estamos muriendo a manos de Nicolás Maduro y de formas más cruel, incluso.

Nicolás insiste en vociferar de quienes lo adversamos, lo queremos muerto, y actúa despreciando toda opción, todo puente para irse honrosamente, como bien se le ha propuesto en el marco de la transición, a través del Consejo de Estado, y así los venezolanos tengamos la oportunidad de que reina la libertad y no un político, la recomendare a Maduro una película, Siete Años en el Tibet- Seven Years In Tibet, historial real de lecciones de humildad y altruismo, entre Heinrich Harren, un famoso alpinista austriaco y el Dalai lama, por supuesto que esté no aprenderá absolutamente nada, pero en ella hay un pasaje final, donde Heinrich, acusa a un colaborador cercano del Dalaila Lama de traicionarlo, y le dice; en otros tiempos yo mismo te hubiese asesinado, con estas manos, pero hoy; te deseo una larga vida, llena de desprecio, dolor, soledad, tristeza y mucho tormento, la sola muerte no te es suficiente, es lo mismo, que merece Maduro.

Convencido estoy; él pueblo no desea venganza, pero aspira justicia, incluso en medio de COVID-19, aspira mas presiones para salir de esta cruel y despiadada dictadura. La transición representa, la construcción de un país de justicia.

* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

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