Inicio Opinión (Opinión) El populismo, el opio que destruye a Venezuela. Por: Orlando Pérez

(Opinión) El populismo, el opio que destruye a Venezuela. Por: Orlando Pérez

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Caracas, 12 de julio de 2020. El populismo juega con la necesidad de las personas intentando anular su dignidad, en estos momentos de crisis hay que ser solidarios para paliar las necesidades de todo aquel que sufre en nuestro país, porque este régimen ha convertido a uno de los países más ricos del mundo en donde el 90% de su población va directo a la pobreza extrema, si no es que ya se llego allá.

Hacer política desde la miseria es lo más detestable y miserable que hay, a lo que se han dedicado todos los personeros de este régimen comunista y criminal, y un gran número de seudo políticos de oposición que no conocen otra receta para intentar llegar al cargo mal llamado de poder y no de servicio para la colectividad.

No dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace la derecha , ésta es una gran frase que muchas veces, cuando la hemos escuchado, pensamos que es un refrán, yo era uno que pensaba hace mucho tiempo de esta manera, pero no, no es un refrán popular, es una cita bíblica, extraída del evangelio de San Mateo capítulo 6, versículo 3.

La generosidad debe ser intima y esta, a su vez, forma parte de la esencia de la persona como individualidad.

Ninguna persona debe hacer pública las acciones que emprende para beneficiar a otra, SOBRE TODO LOS POLÍTICOS, y mucho menos, cuando ese beneficio es de índole económico y/o alimentario en una crisis sin precedentes, como la que atraviesa nuestro país, donde muchos venezolanos se encuentran en situación de necesidad urgente porque este régimen acabó con el poder adquisitivo, con el sistema de salud, con la capacidad de las familias para alimentarse y con los servicios públicos. En resumen, es como el barbarazo de la canción que acabó con todo.

Ante este panorama tan devastador, salen los políticos mediocres a intentar tomar el asunto en sus manos y montan la gran olla en el fogón pero con leña que desprenda mucho humo y empiezan a repartir sopa con arepa, jugo, vasos de leche, pero como los fogones que se le ponen leña mala producen mucho humo, se ven desde muy lejos.

No es necesario que montemos el fogón en la calle para que se entere todo el pueblo, que la gente sepa lo buena persona que somos, porque siempre sale humo de nuestro fogón.

¿No será mejor que hagamos la sopa en una hornilla, la repartamos de noche cuando los demás no nos ven y si nos ven no nos reconocen?

No entiendo por qué cuando este tipo de políticos quieren o intentan solucionar un problema que se refiere a la alimentación, a la necesidad de medicamentos o cualquier necesidad material, estos recurren a las mismas artimañas que le critican al cáncer rojo que hoy nos agobia en Venezuela.

Me niego a practicar este tipo de política y repudio a quien lo hace. Es nuestro deber, si podemos y si tenemos poco, compartirlo, pero no con publicidad presumiendo de esto, valiéndonos de la necesidad de nuestro pueblo que hoy sufre, encubriéndonos detrás de buenos y nobles sentimientos.

Han pasado más de 20 años desde que en nuestro país se instaló este régimen con visos de democracia, al principio Chávez llegó al poder por votación popular y siguió la desgracia, si, digo siguió porque ya había comenzado cuando se dejaron de formar verdaderos líderes políticos para formar políticos demagogos y populistas.

Una gran parte de los políticos, para no decir la mayoría, tomaron el camino más fácil que no es otro que el del populismo abandonando la educación, la formación de una sociedad con valores, principios y vocación al trabajo, allanándole el camino al peor de todos, Hugo Rafael Chávez Frías, sumiendo al país en el más vergonzoso clientelismo y asistencialismo nunca antes visto en su historia.

Esto sucedió con el beneplácito de una sociedad que no estaba educada políticamente para darse cuenta que con este sistema de hacer política lo volvería un pueblo esclavo acostumbrándose a una caja y el dictador, a su vez, cada día anclado más al poder, través del ejercicio y administración del hambre,la cual debe mantener para sustentar su imagen de bueno.


Señores, la limosna no es la solución, la solución es la educacion y la formación. Una sociedad educada en los valores y el esfuerzo del trabajo digno bien remunerado no tiene necesidad de recibir limosnas de nadie ejerciendo plenamente sus derechos políticos y su libertad ciudadana.

Nota sobre el autor : Orlando Pérez , Dirigente político de los Valles del Tuy , Presidente de la Cámara de Comerciantes de Charallave Municipio Cristobal Rojas.

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