Inicio Noticias (Opinión) Pacificadores. Por Américo Martín

(Opinión) Pacificadores. Por Américo Martín

Por Punto de Corte
478 Lecturas
Que crezca la audiencia - Américo Martín
Caracas, 5 de agosto de 2020
Por Américo Martín
@AmericoMartin

La Declaración Inicial de UNIVERSITARIOS POR VENEZUELA ha tenido una inmediata respuesta favorable, evidencia palmaria de que va por la línea recta. En una segunda declaración destinada a difundir las nuevas y muy notables  firmas que han adherido sus postulados, tanto dentro como fuera del país, hablan de un crecimiento que bien podría ser exponencial en los próximos días. Se hace imprescindible resaltar algunos de sus principales rasgos. Destaca el carácter dominante de la unidad, concebida en términos tan amplios que se asocian con la victoria del cambio democrático, en los términos postulados por la solidaria comunidad internacional y por la Asamblea Nacional presidida por Juan Guaidó.

La unidad está destinada a crecer en forma incesante,  a riesgo de estancarse y desaparecer, caben en ella toda la pluralidad opositora y crecientes sectores del propio oficialismo que se han convencido de las fallas que condenan al “proceso revolucionario” y perciban que la redención del país y de nuestros conciudadanos exige un reencuentro nacional alrededor de un programa que marque el rumbo de la democratización; vale decir, de la libertad, el estado de derecho y la prosperidad de la diezmada población. Ese programa existe y debe ser la sustancia del debate  entre los partidarios del cambio en los términos indicados para que la recuperación sea rápida e inmediata, la convivencia se convierta en una posibilidad real y no en una quimera imposible, como lo ha sido hasta ahora.

Por eso, evocando estupendas experiencias como la del 23 de enero de 1958, la Junta Patriótica de entonces y los grandes líderes en forzado exilio, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera, centraron el foco de su ataque en el trío que se identificaba más profundamente con la dictadura y con el terror, nunca desdeñaron tender la mano unitaria a todos aquellos dispuestos a reencontrarse con la perseguida resistencia alrededor del programa democrático ampliamente difundido.

Otro rasgo resaltante es que identifica propósitos y los alinea con las propuestas de la AN y la Comunidad Internacional, en momentos en que parte de la oposición parece haber alterado el rumbo para apuntar contra la Asamblea y su presidente, al tiempo que no termina de entender el enorme significado solidario que aquella sigue teniendo en situaciones tan críticas como las que vive el país. Imposible aceptar que mientras los 27 países de  la Unión Europea más el Reino Unido insisten en una salida político-pacífica para Venezuela, por la senda  de elecciones libérrimas, rigurosamente observadas nacional e internacionalmente, algunos opositores rechacen la fórmula electoral dando lugar a pensar que las presiones internacionales de nada sirven y la tomen en forma tan gárrula contra la delegación del reino de Noruega, por hacer el esfuerzo de intentar la continuación de la negociación de Oslo.

En síntesis, la suspicacia, contra todo lo que no sea una invasión foránea, está afectando la generosa solidaridad mundial, que es una de las grandes columnas que sostiene el edificio opositor y que sin duda será uno de los grandes autores de la victoria democrática. Solo hay que imaginar que esa inexplicable estrategia ha colocado a la parte proclive al totalitarismo, a “hablar en defensa  de elecciones” y a la fuerza antitotalitaria a pronunciarse contra ellas. Son posturas disparatadas, la democratización negando la salida electoral y la autocracia “promoviéndola”.

No obstante, la retrogradación acelerada de la  economía, la sociedad y la política neutralizan los efectos buscados por el poder, por cierto, nunca merecidos. El caso es que semejante disparate debe ser puesto de lado y para ayudar a que así ocurra, además de defender a la AN y su presidente, es -entre otras cosas fundamentales- que ha cobrado tanto ímpetu el llamado de UNIVERSITARIOS POR VENEZUELA.

Dado que el Rector Francisco José Virtuoso s.j. y el ex-Rector Luis Ugalde s.j. ilustran la reciente lista de adherentes a la Declaración Inicial, fue inevitable recordar una pertinente bienaventuranza del hermoso Sermón de la Montaña, “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

En el segundo documento de UNIVERSITARIOS POR VENEZUELA se precisa el significado de los pacifistas a quienes se enaltece. Los luchadores por la paz mencionados en el Sermón dirigido por el Nazareno a la gran audiencia que lo escucha, se descubre sin esfuerzo que son los perseguidos, presos y exiliados, los que enfrentan la represión, el vejamen, las detenciones arbitrarias, las torturas, la muerte. La derrota de las prácticas inhumanas de semejantes bellacos es el más sólido cimiento de la paz. A los luchadores por la democracia, la libertad y el respeto a los derechos humanos se les denomina en el Evangelio de Mateo, pacificadores.

Unidos serán invencibles.  

Puede leer otras publicaciones del autor haciendo clic aquí

* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

Suscríbase a nuestro canal de Telegram y YouTube
Síguenos en TwitterFacebook Instagram

Artículos Relacionados