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(Opinión) Pasos concertados. Por Américo Martín

Por Punto de Corte
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Que crezca la audiencia - Américo Martín
Caracas, 01 de abril de 2020
@AmericoMartin

Un cuidadoso análisis merece el mensaje de Juan Guaidó, en representación de la Asamblea Nacional, para afrontar con todas las herramientas posibles la transición a la que casi inevitablemente está por producirse en nuestro país. La gravedad de la crisis no puede ya desconocerse ni pasar por alto sus consecuencias. El mensaje reúne elementos claves sin los cuales perdería la fuerza que está exhibiendo, esos factores son: 1) un Gobierno de Emergencia Nacional basado en un Consejo de Estado Paritario para enfrentar la profunda crisis y la emergencia sanitaria con base en la realidad, cuya característica esencial consiste en la obligatoriedad de sustituir la administración que está en Miraflores por una fórmula ampliamente representativa  y unitaria y 2) un serio esfuerzo por compactar a la solidaria comunidad internacional en apoyo al mensaje presentado por Guaidó. Vale decir, un paso concertado para enfrentar la doble emergencia, la profunda crisis acarreada por la más terrible pandemia que haya sufrido el mundo desde la Gripe Española de 1918 y por otro lado, la recuperación de Venezuela del colapso en que la ha sumido la lamentable revolución bolivariana.

Es un manejo sutil, inteligente de iniciar una honda transformación democrática sin intransigencia, sin inflexibilidades que sacrifican el propósito buscado y lo más importante es que resulta de una creciente coincidencia con la generosa comunidad internacional, la que aprecia la inviabilidad del modelo actual y la inevitabilidad de un cambio de gobierno que responda a quienes distanciándose de causas indefendibles, sean atraídos por la Venezuela democrática que se reunifica y brinda oportunidades.

Probablemente se escuchen las clásicas condenas de aquellos que reservan duros calificativos contra quienes no se resignan y abren nuevas posibilidades tras estudiar constantemente cómo se modifica la correlación de fuerzas entre el poder de Miraflores y el de la AN; digamos más claramente, entre Maduro y Guaidó.

La pandemia del COVID-19, la constante presión internacional, la incapacidad para detener la ruina trepidante de Venezuela y las acusaciones emanadas del Departamento de Justicia de EEUU, parecen haber debilitado sensiblemente al oficialismo, a la luz del desconcierto reinante en las esferas del PSUV. Probablemente por eso se aprecie un cambio inocultable en la relación entre Moscú y Miraflores. El mensaje de Guaidó brinda una salida a quienes quisieran un cambio urgente para enfrentar, en condiciones de unidad nacional, la silenciosa marcha de la peste negra de este siglo y para ayudar a enrumbar al país hacia un cambio democrático garantizado mundialmente y libre de desmesuras. Es verdad que simultáneamente aparece un estertor de la violencia en plan de valerse de extremas amenazas, comenzando por la “furia bolivariana” anunciada desde los más altos niveles, pero esas revueltas aguas internas suelen ser expresión de confrontaciones tendenciales que, frente a los obstáculos que se levantan, podrían tener vida efímera. De hecho, la respuesta de la Presidente de la Unión Interparlamemtaria, Gabriela Cuevas Barron, ha sido inmediata y reveladora, denuncia las amenazas de muerte a varios parlamentarios opositores y exige respeto a la vida de los diputados y el cese inmediato de toda intimidación. Lanzan una piedra y reciben una avalancha.

No sé cómo interpretar recientes iniciativas de la cúpula de Miraflores que pudieran tener encontradas explicaciones. Frente a todas las posibles, la oposición democrática debe guardar serenidad, siempre con el fin de mantener su línea con la coherencia reclamada por la realidad. Emergencia quiere decir urgencia calmada en el marco de la preservación y ampliación incesante de la máxima unidad.

Esta semana, el grupo de opinión “RESPUESTA” -que varios amigos acabamos de organizar- dará una declaración de respaldo fundado al mensaje de la AN y Juan Guaidó que, a nuestro juicio, debería incorporar como uno  de sus grandes propósitos la puesta en manos del elector soberano la purificación constitucional del nuevo mando del país mediante el sufragio, vale decir, la profunda constitucionalidad del gran cambio anunciado en el mensaje in comento. Finalmente debemos agradecer, no solo la justificada importancia que el mensaje le atribuye a la lucha contra el COVID-19, sino el plan, denominado José María Vargas, para honrar las importantes promesas que con tanta pertinencia se anuncian. La palabra no necesariamente tiene que ver con retórica vacía; su irrupción es por sí misma la fuerza determinante de los grandes cambios históricos, pese a las fallidas frases de los falsarios,  que ofrecen  y no hacen. El mensaje de Guaidó si bien es construido con palabras, debe ser honrado con hechos. No dudo que así será

* Escritor y abogado

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