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(Opinión) Perversidad y resentimiento, fundamentos procesales contra los Guevara. Por José Luis Centeno

Por Punto de Corte
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José Luis Centeno - Reconversión punitiva
Caracas, 6 de febrero de 2020.

La hemos visto, durante más de 15 años, guapeando en defensa de la legalidad, en un escenario donde “priva el odio, la retaliación y poder absoluto sobre la razón, la justicia y la equidad”, enfrentada desde finales del 2004 a una horda de delincuentes que llevó a prisión a su esposo y lo tiene allí indefinidamente, desconociendo los beneficios procesales que le corresponden desde el año 2011.

“Espero pasar el examen, me fue difícil, no estoy acostumbrada a hablar de mi vida y del caso desde un aspecto humano, siempre lo enfoco a nivel legal y profesional”, fueron las palabras de la Doctora Jackeline Sandoval tras contestar nuestras preguntas en el abordaje del caso desde una perspectiva poco usual para ella.

Comenzamos expresándole que a finales de 2004 existían condiciones para causarle al ex comisario Rolando Guevara, a ella -como su esposa-, a su familia, especialmente a sus menores hijos, un daño moral devastador, en virtud de la poca o nula percepción de las graves violaciones implícitas en el caso, siendo fácil para el gobierno señalarlo de criminal, como en efecto lo hizo, con la consiguiente estigmatización social de su entorno familiar. 

Al respecto, pedimos a la Doctora Sandoval su opinión como madre, esposa y mujer; dejó ver conductas meritorias frente a la calumnia: Aun cuando el gobierno se empeñó en llamarlos criminales, la gente en la calle y en especial los conocidos sólo tenían palabras de aliento, fortaleza y mucho apoyo. Muchas personas desconocidas me paraban sólo para darme una estampita, para decirme que todos sabían que los responsables estaban en el gobierno. Muchos de esos que se llamaban amigos desaparecieron, pero si lo hicieron es que no lo eran. No obstante, aparecieron en nuestras vidas muchas personas con calidad humana, solidarios. Mis hijos apenas tenían 4 y 7 años para ese entonces, en el colegio todos se abocaron a protegerlos, a cuidarlos, circunstancia por la cual siempre estaré agradecida. El daño moral fue separar a una familia solo físicamente, eso hizo a mis hijos madurar más rápido que otros niños y crear lazos aun más fuertes dentro de nosotros, donde el domingo mientras otros se divertían nosotros acudíamos a tener un día en familia.

Proseguimos con las preguntas. ¿Luego de 15 largos años, existe alguna explicación para el perjuicio a la honra, del sufrimiento y dolor que les causaron, y les siguen causando, con tantos atropellos y vejámenes? 

¿Explicación por parte del gobierno a tanta maldad? Solo será que son perversos, que son resentidos. Y una recomendación para ellos es que busquen en sus propias filas a los responsables de ese crimen con tanta impunidad no solo para con nosotros, sino para la familia Anderson.
Hablar de 15 años de injusta prisión implica un largo periodo de impunidad. Esta vez preguntamos a la Abogado, ¿esa impunidad pudiese considerarse causa de la prolongación excesiva e ilegal de la injusta prisión de los Guevara? Teniendo presente su inocencia en el contexto de un fraude procesal y que, desde hace casi nueve años, les corresponden beneficios procesales como medidas alternativas del cumplimiento de la pena o libertad condicional -como se dice coloquialmente-.

Impunidad ha existido desde el principio. Violación al debido proceso desde el momento de su desaparición forzada, pasando por una privativa sin pruebas, unos agentes del Estado como lo son el Ministerio Publico y los jueces en complicidad sólo para condenar a unas personas con pruebas falsas traídas por el Ministerio Público y convalidadas por el Poder Judicial. Todos ellos ascendidos en su debida oportunidad.

Ahora, desde el 2011 estamos en lapso legal para que pudieran acceder a los beneficios procesales, los jueces tampoco responden con justicia, sin darles la oportunidad de una libertad aunque restringida pueda servir para que en el caso de Rolando pueda realizarse los tratamientos médicos necesarios para recuperar su salud, dicho sea de paso fracturada en este periodo de 15 años de prisión.

Usted y su esposo tenían un proyecto de vida como pareja y profesionales, ¿cuáles fueron las consecuencias de mayor significación sobre ese proyecto de vida? ¿Cuáles fueron las consecuencias de mayor significación de los daños causados a ese proyecto de vida? ¿Qué daños considera irreparables a nivel personal y familiar?

Las mayores consecuencias fueron a nivel profesional, yo era Fiscal del Ministerio Público para el 2004 y fui despedida por la detención de Rolando; por supuesto, como Fiscal con vocación mis planes eran seguir ascendiendo dentro de la Institución y en su momento aspirar a ser juez, pero con este gobierno practicar cualquiera de esas aspiraciones son nulas. Pero como siempre les digo a los demás, yo me gradué de abogado no de Fiscal y gracias a Dios y a mi preparación como profesional he seguido adelante en el ejercicio de mi Profesión, como defensora de derechos humanos, como docente y en todas ellas con muchas satisfacciones. 

Como matrimonio seguimos fortalecidos, con el mismo amor que nos ha mantenido unidos por 28 años. Lo irreparable, que él no haya vivido día a día, físicamente, la crianza de nuestros hijos, uno ya graduado como Licenciado en Estudios Internacionales y el menor cursando estudios de Comunicación Social. Ninguno quiso estudiar derecho porque no creen en la justicia de nuestro país, por razones obvias.

15 años de injusta prisión representan igualmente una denegación de justicia prolongada, valga decir, graves violaciones a derechos humanos con consecuencias que sufren también todos los que como usted conforman su entorno familiar. En su opinión como Defensora de Derechos Humanos, ¿existirían mecanismos efectivos que garanticen la reparación adecuada de todo el daño que les han causado? ¿Cuáles serían las medidas de reparación adecuadas en este caso? Habida cuenta de que esperarían pronunciamiento de instancias internacionales. 

El caso de Rolando, Otoniel y Juan fue admitido por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, estamos a la espera de que pase a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde esperamos Venezuela sea condenada y que esa justicia que no obtuvimos en el país sea realizada por los organismos internacionales. Una reparación moral y económica nunca nos devolverá la cantidad de años perdidos como pareja, como familia, como personas, pero será un ejemplo para que los Estados cesen en sus continuas violaciones a los DDHH.

¿Si hoy o mañana saliera en libertad su esposo, significaría el fin de la dura realidad que les ha tocado vivir?  

Sin duda alguna, para todos será una gran felicidad esa libertad y sí, sería el fin de nuestra actual realidad que se complementaría con el fin de este nefasto gobierno.

* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

Correo Electrónico: jolcesal@hotmail.com

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