Inicio Opinión [Infidelidad Política] El postergado aumento en el precio de la gasolina: La bomba de tiempo para la explosión social. Por Javier Vivas Santana

[Infidelidad Política] El postergado aumento en el precio de la gasolina: La bomba de tiempo para la explosión social. Por Javier Vivas Santana

Por Javier Vivas Santana
Javier Vivas Santana - el país entra en cuenta regresiva

Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com

Por: Javier Vivas Santana

@jvivassantana

Muchas tesis se han tejido para justificar el retraso de aumento en el precio de la gasolina hasta niveles internacionales, anunciado casi que en una suerte de celebración épica por el propio Nicolás Maduro.

Una de esas tesis ha derivado en múltiples especulaciones – no dudamos, originada por el propio gobierno – entre las cuales, estaría la tecnología de los llamados lectores biométricos que serían utilizados en las estaciones de servicio que no serían compatibles con nuestras redes de comunicación, así como habría complejidades hasta con la verificación del código del “carnet de la patria” para conocer quiénes recibirían el “subsidio” de la gasolina.

La verdad es que más allá de lo cierto de que esa sea una posible causa en el retraso de la aplicación para aumentar el precio de la gasolina, el madurismo conoce perfectamente que dicho incremento, si no es bien aplicado, pudiera hacer explotar la bomba de tiempo social, la cual hace tiempo el gobierno ha intentado evitar con cualquier tipo de prebenda o megalomanía política, que al parecer cada día que transcurre, se les agota tanto el discurso como las maniobras demagógicas.

Desde que el madurismo implementó el denominado plan de “recuperación económica”, lo único que se ha incrementado ha sido la hiperinflación, y las múltiples protestas laborales y sociales a nivel nacional. Desde las enfermeras hasta los trabajadores de Guayana, pasando por los educadores hasta los funcionarios públicos que laboran en el propio ministerio del Trabajo hemos visto cómo los reclamos son prácticamente los mismos. Todos exigen que se respeten los derechos laborales y las contrataciones colectivas, sin obviar que la mayoría de los obreros y empleados de la administración pública, prácticamente todos pasaron a devengar salario mínimo, sin importar sus condiciones académicas, años de experiencia y responsabilidades profesionales.

Tal es la barbarie y la violación de derechos humanos en contra del pueblo, que el madurismo ha llegado al extremo de que la policía política ha detenido a trabajadores porque éstos reclaman las razones por las cuales se llega a pagar su “salario” con un cartón de huevos, o incluso detener a mujeres que laboran en el sector asistencial porque en el nombre de su gremio exigen precisamente mejores salarios, así como dotación de medicamentos e insumos para los hospitales.

Y mientras las protestas laborales son el pan nuestro de cada día, los reclamos sociales de la ciudadanía no se hacen esperar. Comunidades que pasan meses sin recibir agua por las tuberías, aunque como oxímoron social pudieran estar inundadas por las lluvias. Ciudades y pueblos afectados por interrupciones eléctricas que superan las 24, 48 o más horas sin luz, lo que no solamente les afecta en su quehacer cotidiano, sino que los pocos alimentos que pudieran tener en sus hogares terminan en completa descomposición al no poder ser refrigerados, son parte de una lamentable vida que afecta a los venezolanos.

Y en el medio de esta catástrofe social, el gremio de transporte público que sigue colapsado en todo el país, menos conoce de cuánto será el subsidio que recibirían del madurismo para que éstos no produzcan incrementos en los pasajes, a pesar de que resulta ineludible ajustar mensualmente las tarifas, máxime cuando el país atraviesa un aumento de precios que según la Asamblea Nacional promedia un 4% de manera diaria, y que ha sobrepasado el 200% en los últimos dos meses, justo desde que Maduro aplicó sus medidas “económicas” que han resultado peor que un paquetazo del Fondo Monetario Internacional.

Aumentar la gasolina con una hiperinflación que en dos meses llevó el salario mínimo de unos 30 dólares a menos de 10 dólares mensuales, sería el comienzo del Apocalipsis político del madurismo, cuyas cargas se agravan con un “suicidio” del dirigente Fernando Albán, el cual nadie cree en Venezuela – salvo la cúpula del poder – ni siquiera en el plano internacional, lo que aunado con la degradación de los servicios públicos, y los escándalos de corrupción que aparecen con cajas de “alimentación” en México, o blanqueo de capitales entre Estados Unidos y Europa por parte de ex – funcionarios chavistas y maduristas, pues sólo revelan que el gobierno no quiere apagar, por ahora, estos hechos con gasolina.

El madurismo no encuentra en quien confiar, al punto que tampoco confía en sus propias decisiones, y por ello, posterga el aumento de la gasolina ¿Se atreverá a hacerlo con esta hiperinflación y escándalos políticos y de corrupción? Es posible que no estemos muy lejos de escribir un nuevo Apocalipsis, y no de tipo cristiano porque la infidelidad política aparece por todas partes.

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