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(Opinión) Que el pueblo decida. Por Enrique Ochoa Antich

Por Enrique Ochoa Antich
Enrique Ochoa Antich - del por ahora

Caracas, 15 de julio de 2019.

Por: Enrique Ochoa Antich *

@eochoa_antich

Lunes 15 de julio. 10 am. Estoy en la UCV. En la sala «C». Aquí se reúne el primer Encuentro por el Referendo Consultivo.

Leo en una de las pancartas: Que el pueblo decida. Más allá, veo a Claudio Fermín departiendo con Juan Barreto, a Gustavo Márquez y Santiago Arconada conversando con Rafael Marín y con el Chiro. Percibo un espíritu de unidad nacional que en las muchedumbres de los dos polos no se siente, sometidas éstas a la lógica de la confrontación y el odio.

Aquí, en uno de los escritorios, tomo nota de mis palabras de instalación:

Decir que esta causa, la del referendo consultivo, remite a la esencia misma de lo que la democracia es: el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, para apelar a la afamada frase de Lincoln en Gettysburg. Si los egoísmos, si los intereses creados de dos élites tozudas quieren imponerse sobre la bondad y la convivencia, exijamos desde el sótano del alma, como dijo el poeta, que el pueblo decida, sí, que el pueblo soberano tome en sus manos su propia historia colectiva como nación.

Van llegando delegaciones del movimiento Redes: veo a Monagas que es la gente de Numa, a Carabobo con Jaime Torres a la cabeza. Soluciones recibe a sus copartidarios de Caracas y Miranda, Christian y Johel estrechan sus manos.

Aclarar que la lucha por el referendo consultivo es más, mucho más que un capricho politológico. Que no somos neutrales. Que no somos las solícitas celestinas que quieren acordar a quienes se amenazan y nos amenazan con guerras y sangre y persecución. Que el referendo es un instrumento, democrático, sí, constitucional, sí, pero lo es para provocar el cambio político que las mayorías nacionales piden a gritos y que comienza, ¿cómo no?, por un cambio de gobierno. También nosotros nos oponemos al peor gobierno de toda nuestra historia, al gobierno del hambre, de los niños enfermos sin medicinas, de los apagones, de la tortura que mata, de la represión que ciega. Pero nos oponemos por igual a una oposición extremista, maximalista, inmediatista, que coquetea con la hórrida posibilidad de una guerra civil, y que, ¡oh, vergüenza!, invita, ruega de hinojos una invasión gringa de la patria, y que entretanto demanda sanciones, más sanciones, muchas sanciones, aunque en el camino las víctimas sean siempre los venezolanos más pobres.

Más allá, los camaradas de la Plataforma de Defensa de la Constitución (veo a Edgardo y a Juan y a Luis), fuente original de la propuesta que defendemos, reciben a nuestros invitados: gente de la UCAB, amigos de la UCV, compañeros del MAS y de Bandera, al exrector Fuenmayor Toro, y esperan por Cambiemos y por Avanzada. Douglas Aponte, de Los Comunes, concerta con Andrea Pacheco, de la Plataforma contra el Arco Minero, su lectura a dos voces de las 10 razones del referendo consultivo. Ronald sugiere acentos y énfasis aquí y allá. Van llegando los medios, me dice Ricardo, y Yahavé, de bíblico nombre, los recibe.

Por mi parte, sigo aún en mis apuntamientos:

Precisar que sí, queremos que Maduro se vaya ayer, pero el cómo y el para qué nos importan. Por eso este Encuentro es un compromiso con la ruta democrática para el cambio político, esto es: voto, siempre; diálogo, siempre; protesta, sólo pacífica; y soberanismo, nunca tutelaje ni injerencia.

Escucho a Javier Biardeau leer un poema de Borges, Los Conjurados, que seríamos o podríamos ser nosotros, hombres de diversas estirpes, torre de la razón y de firme fe, y me digo que vale la pena esta empresa y con esta gente. Héctor Sánchez y Fabiola, la de la mirada infinita, escuchan atentos al catire y asienten con sus corazones.

A este lado del recinto, Pantoja y Wilfredo insisten en que es hora de poner sobre la mesa la agenda del pueblo y de desandar las antiguas veredas de nuestros barrios por donde todos nosotros voceamos por años el resguardo de los derechos humanos. Tienen razón.

Yo concluyo mis notas:

Proponer que es hora ya de que tengamos la audacia de construir con nuestros valores y sueños la 3ra opción que millones de venezolanos andan esperando, y que este Encuentro resuelva que de aquí, de este día y a esta hora, asumimos la tarea de buscar a nuestros semejantes aunque no iguales, y en la diversidad construir un proyecto que se proponga reconciliar al país (entre disidentes del chavismo-madurismo y disidentes de la oposición clásica pero en toda la pluralidad de Venezuela), reinstitucionalizar al Estado lo que se supone es también reconstitucionalizar las instituciones, y reconstruir nuestra economía y con ella nuestra devastada infraestructura de servicios y hacerlo sobre nuevas bases no rentísticas ni extrativistas sino competitivas y exportadoras y lograr el desarrollo de nuestras fuerzas productivas para crear la riqueza que asegure bienestar, justicia social y progreso para todos.

La sala está repleta. Santiago me compele a instalar la reunión. Así que me incorporo y tomo la palabra.

* Punto de Corte no se hace responsable de las las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

(*)  Político y escritor. Miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS). Miembro de la Concertación por el Cambio.

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