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(Opinión) Razón, fe y victoria. Por Américo Martín

Por Punto de Corte
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Que crezca la audiencia - Américo Martín
Caracas, 11 de diciembre de 2019.
Por: Américo Martín
@AmericoMartin

Me dicen que los políticos y  partidos perdieron sustento ideológico, motivo  por el cual cimentan sus posiciones y aspiraciones en un rudo pragmatismo, horro de valores y pletórico en artimañas. Me parece falsa e injusta tan ominosa descalificación de los líderes y protagonistas del arriesgado oficio político-partidista. En particular no entiendo por qué se menciona la ideología como remedio para curar las insuficiencias políticas. Grupos emanados del malestar partidista prefieren autodefinirse social cristianos, socialdemócratas, socialistas en lugar de exhibir su militancia copeyana, acciondemocratista, socialista. Están en su derecho, pero creo que pierden con eso al prescindir de definiciones históricamente probadas, con líderes, artistas y teóricos con obra de cierto o mucho valor, para refugiarse  -por pena o temor al desprecio-bajo el manto de sonoras ideologías. El todo es  inflarse de la sabiduría prestada que se les atribuye. Es una manera de comprar crédito teórico a bajo costo. Pregonar filiaciones ideológicas les parecerá más sabio que confesar militancias.

¿Por qué? Tal vez sea la costumbre  sembrada por la antipolítica de asociar la política al ardid y trampa. En lo personal dejé de plantearme esos extraños dilemas desde que me retiré de la militancia partidista hará unos cuarenta años. ¿Lo hice para siempre? Probablemente, aunque siempre tenga presente la frase que dejó el poeta turco Nazim Hikmet en una pared de su prisión. “No digas nunca  la palabra nunca”

Hay que bajar la ideología a sus reales dimensiones. Se trata de un sistema de creencias conectadas a ciertos arquetipos que basculan entre la Moral y la Política. Son valores referenciales en forma similar al Bien, la Moral o la Belleza en la Teoría del conocimiento de Platón. O son conceptos  puramente políticos: revolución, Democracia directa, Socialismo.

En “Triturado entre los extremos” (Tomo 3 de Mis Memorias) me esmero en demostrar que varios arquetipos de índole política más que Moral, son utopías del siglo XIX elaboradas por un enérgico pensador alemán  y, a inicios del XX, por un ruso tenso como cuerda de guitarra. De la combinación del pensamiento de Marx y los agregados de Lenin nació lo que con petulancia se denominó marxismo-leninismo, una supuesta “ciencia” que no pasó de Utopía, similar a las demolidas en forma  despiadada por Marx, quien no tuvo vida para ver desplomarse también la suya.  

El comunismo, el anarquismo, el socialismo científico nunca tuvieron vida ni la tendrán. Son fábulas tan alejadas de la verdad que fracasaron todos  los intentos de construirlas estable y duraderamente. Nada pudo impedirlo: fuerza,   votos, persuasión, arbitrariedad jurídica o asalto al poder.

Hecho en Socialismo”, repitió una y mil veces la maquinaria chavista-madurista en su  fallida operación de sembrar su panacea con un slogan que habituara los oídos al sonsonete  de “socialismo siglo XXI”. El  resultado ha sido desolador. Nadie creyó en las bondades de la fórmula y sus propios voceros se cansaron de repetirla. Un silencio mortal rodea la promesa ideológica diseñada por Fidel y Chávez a la que Díaz Canel y Maduro, insisten en propinarle el puntillazo.

¿Tenía entonces razón el profesor Francis Fukuyama cuando  proclamó- “el Fin de las Ideologías y el último hombre”? En el sentido de victoria del mercado sobre el Estado, la batalla debe considerarse inconclusa. Pero en lo relacionado con la dependencia que suele darse a Política y políticos de tales y cuales ideologías, la afirmativa es más probable. Siendo la ideología un sistema de creencias, no tiene más vida que la que quieran insuflarle para barnizar de algo que suene -así solo sea eso- como profunda Filosofía  o nueva religión. El problema es que “un opaco sistema de creencias” carece de la fuerza de los modelos filosóficos que con el Logos o la Razón resisten airosamente los embates de la sinrazón. Ni el vigor  del Cristianismo, con su larga experiencia de más de dos mil años,  sostenida por el Atlas de la Fe.

Razón y Fe son, pues, los componentes de las grandes victorias.  

La fórmula parece exacta: R + F = V

* Escritor y abogado

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