Caracas, 5 de agosto de 2019. Rubén Limardo  estaba tan enfocado en su objetivo de conseguir la medalla de oro en los Juegos Panamericanos que poco le importó salir a buscarla con la rodilla lastimada.

En una final histórica con Jesús, su hermano menor, el esgrimista guayanés consiguió su segunda dorada consecutiva en la prueba individual en Panamericanos y tercera en individual, contando la plata de Guadalajara 2011.

Pero primero que hablar de cómo logró hacer historia con su cuarta final consecutiva, Limardo quiso solidarizarse con sus compañeros de delegación. A lo largo de los Juegos de Lima los atletas de Venezuela han sufrido un bajón competitivo y muchos han señalado fallas en la dotación y planificación.

“Primero solidarizarme con mis compañeros por todo lo que están sufriendo y lo que pasa en el deporte venezolano. No quiero que nos vean como unos héroes, yo no estoy salvando a nadie”, aseguró.

“Me pongo en el puesto de mis compañeros que han pasado tantas penurias, cosas que no pueden seguir pasando. Si el campeón olímpico pasa una situación difícil, ¿qué queda para los que no lo son? Que se quiten las manos de los ojos, el deporte no merece esto”, dijo el medallista de oro de los Juegos Olímpicos Londres 2012.

«Sé que las cosas en el país están difíciles, pero no es excusa. Con una buena planificación se logra lo que sea», agregó.

La de Limardo es la tercera medalla de oro de Venezuela en Lima 2019. La delegación vinotinto llegó a 10 preseas.

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