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(Opinión) Si nos pela el chingo (Covid-19), nos agarra el sin nariz (hambre y pobreza) Por Edgar Perdomo Arzola

Por Punto de Corte
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Edgar Perdomo Arzola - oligarquía
Caracas, 15 de septiembre de 2020
Un dilema corneliano (choix cornélien) es un dilema en el cual alguien está obligado a escoger entre dos acciones que tendrán un efecto perjudicial en ellos mismos o a alguien cercano a ellos. En el drama clásico, esto frecuentemente incluye al protagonista enfrentando un conflicto interno que los obliga a escoger entre el amor, y el honor o el deseo y el deber. El nombre del dilema corneliano está basado en el dramaturgo francés Pierre Corneille, en cuya obra Le Cid (1636) el protagonista, Rodrigo, debe escoger entre dos deseos: el amor de Jimena o la venganza de su familia, quienes fueron agraviados por el padre de Jimena. Rodrigo puede vengarse, y perder el amor de su amada o renunciar a la venganza y perder su honor, llevando a un dilema corneliano. En el más pesimista de los casos nos encontramos ante lo que se conoce en el refranero popular venezolano como él: “Dilema Corneliano”, y esto ocurre cuando, no importa la decisión que se toma para resolver un problema, la opción que escojas resultará perjudicial por donde la enfoques. Siendo, más o menos, la interpretación filosófica, y la joda del venezolano que reza así: “Si no me agarra el chingo, me agarra el sin nariz”. El refrán según la epistemología popular se entiende a la perfección. Fin de la cita. Anónimos.

Hay que ver como el preso político, empieza a cambiar al contacto con los presos comunes,  con los que han sido encerrados por delitos comunes, y empieza a asumir de forma cada vez más sincera su papel de referencia moral, ante aquellos privados de libertad por otros delitos,  y a comprender lo que es comportarse con auténtica dignidad en la vida pública, y con verdadero patriotismo.

Todo esto plantea un tema enormemente interesante, el cómo las personas somos, en muchas ocasiones, prisioneros de nuestro propio papel en esta vida. Y cómo, a veces, los falsarios, y cínicos  actores políticos pueden verse inducidos a exhibir unas virtudes de las que en realidad carecen, simplemente porque eso es lo que de ellos se espera, sobre una presunta e inexistente pulcritud en el manejo de la cosa pública.

El discurso de muchos de los indultados con sus honrosas excepciones que las hay, ha sido decepcionante. La decepción en Venezuela  se ha tornado  en un  espanto permeable, al ver el modo en que el gobierno  anunciaba  los nombres de los liberados, y al conocer quiénes habían sido los agraciados como el del vomitivo de la embajada del país austral. El caso más decepcionante es, sin duda, el del que pide negociar,  o hablar con su verdugo. ¿Cuáles son las verdaderas intenciones de estas liberaciones? ¿Tapar el desastre de la gasolina, o impedir que se conozca la verdad?                

Pues en mi humilde opinión: en el tema de las parlamentarias del 6D del 2020, como en el tema de las presuntas  negociaciones con Capriles, sus candidatos se decantarán por el camino de menor resistencia. El chiripero de partiditos prostibularios opositores  actuales, y que optan por una diputación migaja el 6D, por desgracia, y a diferencia del PSUV, no son unos partidos de carácter ideológico, sino unos corruptos, y mercantilistas arrastrados, y trepadores politiqueros.

Y no van a plantear ninguna batalla que sus votantes, y el pueblo electoral no les exijan. Pero a nuestro favor está el hecho de que “zamuro con mucha tripa se enreda”, y  es que el PSUV es prisionero de su propia maniobra.

Aunque careciendo de profundidad en la ideología que exhiben, no les queda más remedio que aparentarla. Mucho más me temo que en el PSUV, se anide el alma de un Hugo Chávez, un combatiente nato, que batalló dispuesto a todo por ganarse la vida un día más. Pero a nosotros, a los sobrevivientes de esta apoteosis de injusticia que nos ha tocado vivir, nos corresponde conseguir que ese mismo Hugo Chávez que tanto mencionan,  saque a la luz el estandarte del honor que llevaba  dentro. Aunque sea contra su propia voluntad.

¿Qué es lo que me llama la atención en la línea que sigue la actual ‘nomenklatura opositora’  como los mencionados Henrique Capriles & Juan Guaidó,  apartando su ostentosas condiciones de bocazas?

Hay opositores, y revolucionarios que estarían totalmente perdidos en el mundo de la concordia,  y de las justicias ilusorias que ellos mismos preconizan. El pantanal de la mentira es su vida. De no encontrar barro para desbarrar,  se sentirían como peces sin agua para respirar. De ahí que aún antes de llover,  y desconociendo si el suelo es de arcilla, ya ellos comienzan a desbarrar en un barro imaginario e inexistente, pero que no dudan, en que va a existir.                                                                        

Todo esto del mal vivir que padecemos en Venezuela donde nada  sirve,  y esencialmente todo es  malo, y si en algún momento algo pudiera parecer bueno, se debería a que no sabemos ni ver; pero ellos, los de los dos extremos sí saben, bajo un falso camuflaje electoral,  que esconde la maldad en su interior, no se sabe cuánto es la cantidad de maldad que albergan en su interior. Y no sólo eso porque el daño a  la economía del país, está a la vista: ¡ahí la maldad política, y económica  es de carácter irreversible!                                  

Si los traidores a la patria se convierten  en portaestandartes  del honor no es porque hayan  transformado su condición moral, ¡son el mismo musiü, con diferentes cachimbos! Que se traicionan  a sí mismo al actuar con deshonor, porque así son los traidores.

Un nuevo liderazgo político, desde donde quiera que  emerja,  debe comenzar a cambiar al contacto con los venezolanos, con los que han sido condenados a vivir en la miseria, y empezar a asumir de forma cada vez más sincera su papel de referencia moral,  y política, y a comprender lo que es comportarse con auténtica dignidad, y con verdadero patriotismo venezolanista.

Fijémonos, ningunos de los actores políticos que monitoreamos,  habla con sinceridad, con auténtica dignidad, y con verdadero patriotismo, sobre esta desgracia nacional, lo que entra en flagrante contradicción con lo que dicen inmediatamente después: los venezolanos  somos, en muchas ocasiones, prisioneros de nuestra propia tragedia. Y, a veces, los politicastros que buscan votos para las parlamentarias del 6D del 2020, los vemos cuando cínicamente exhiben  unas virtudes de las que en realidad carecen, simplemente porque eso es, precisamente lo que de ellos se espera, la mentira, y la maldad continuada hacia un pueblo en agonía.

¿En qué quedamos, les seguimos creyendo? ¿Podemos llegar a ser, aunque con anterioridad no lo hubiésemos sido, unos pendejos, unos güevones, unos auténticos indignos, y verdaderamente unos antipatriotas, o somos otras sartas de farsantes, que no manifestamos las necesidades, de las que en realidad nos están liquidando como seres humanos? Y, si no podemos dejar de ser lo que hemos sido, ¿Cómo podemos pedir cambios, sino somos sinceros, y auténticamente dignos al mismo tiempo que actuamos como otros farsantes mas de nuestra propia tragedia?

Comentario en la calle: “Coño, Perdomo,  yo me aclaro,  escríbelo públicamente por punto de corte,  y tienes que aclararlo tú también; sobre esta tragedia que estamos viviendo, me lo dijo un ingeniero jubilado de pdvsa que sobrevive con  12 $ mensuales, sin servicios médicos, ni medicamentos, voy a morir de mengua”. Fin del comentario.

No soy yo ahora el que solo lo dice: Por un lado, está la gente del  pueblo ex clase media, que no son pitonisas y, como tales, ya han adivinado que lo del 6D del 2020 será cagarla aun mas; y por otro lado, si no la cagan sería en virtud de la resistencia que ellos, muchos venezolanos, que se consideran paladines de la libertad, y la justicia, mantienen, y seguirán manteniendo de impedir la implantación de un totalitarismo a la cubana que afecten el futuro de sus hijos y nietos: ¡en contra de, lo que, sería la voluntad de este Gobierno!, que: ¡están conduciéndose de una  forma poco honorable!                        

De no protestar  serian unos traidores, pues, en este caso de la tragedia nacional, estaría traicionándose a sí mismos en sus condiciones de sobrevivientes: unos moribundos, dispuestos a todo por ganarse la vida un día más, para el futuro de las generaciones que vienen atrás. O sea que con este Gobierno, si los pela el chingo (virus chino)  los agarra el sin nariz (hambre y pobreza). Todas estas calamidades juntas tienen un  mal cariz. Si lo siguen haciendo mal será una traición, y si lo hacen bien no será por honor a la patria, sino por ellos, y los de la nomenklatura, con el enroque en el alto gobierno, y los candidatos en las listas a diputados a la AN por lo que se ve, él Gobierno seguirá siendo malo.

Percasita11@yahoo.es

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