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(Opinión) Soy inmigrante en Chile (Parte I). Por Aranza Cordero Herrera

Por Punto de Corte
Aranza Cordero

Caracas, 21 de octubre 2019.

Por: Aranza Cordero Herrera

@aranzacordero

La emigración venezolana empezó en 1983 luego del colapso de los precios del petróleo en el episodio conocido como el viernes negro, principalmente de profesionales, se ha acelerado bruscamente durante la “Revolución Bolivariana”, a pesar de que la emigración existía en Venezuela. Se hizo más prominente en el marco temporal de la presidencia de Chávez. Cuando él manifestaba de redistribuir la riqueza a los pobres, preocupaba a venezolanos de clase alta y clase media.Tras el intento de golpe de estado de abril de 2002 y años de tensión política, se produjo un aumento en la emigración, esta fuga de trabajadores calificados iba a tener un impacto significativo en el futuro de Venezuela, muchos que tenían familia o vínculos con otros países emigraron, y muchas familias que habían inmigrado a Venezuela, comenzaron a partir debido a la inestabilidad económica y política.

Académicos, líderes políticos y empresariales, han declarado que la emigración venezolana aumentó significativamente durante los últimos años de la presidencia de Chávez y especialmente durante la presidencia de Nicolás Maduro. Este segundo episodio, consistió en su mayoría de venezolanos de clase media y baja que sufrieron la crisis económica que enfrenta el país. Se afirma que la diáspora en Venezuela ha sido causada por el deterioro tanto de la economía como del tejido social, el crimen desenfrenado y la falta de esperanza para un cambio político en el futuro cercano. Hemos huido debido a las altas tasas de criminalidad del país, siendo de las más altas del mundo; el aumento de la inflación y una serie de devaluaciones monetarias que han afectado a la economía. Los bajos salarios de los trabajadores durante los últimos cinco años, así como la persecución política ha hecho que muchos venezolanos salgamos de nuestra tierra, aunado a otros problemas como la falta de empleos por el cierre de empresas debido a los controles de precios, las expropiaciones y otras políticas gubernamentales que han causado una grave crisis económica y una escasez de productos esenciales.

La inmigración venezolana en Chile, país donde me encuentro actualmente, registra un importante incremento del flujo de venezolanos. En el 2019 residen aproximadamente 400.000. Es un flujo migratorio de larga data, remontándose a los inicios de la República de Chile, siendo los intelectuales Andrés Bello y Simón Rodríguez, los más célebres, el primero radicándose en Chile de forma permanente, dirigiendo la fundada Universidad de Chile y obteniendo la nacionalidad chilena; mientras el segundo, vivió en Chile entre los años 1834 y 1840.

La migración venezolana ha aumentado de forma explosiva motivado por la crisis económica que enfrenta Venezuela por estos años. Atraídos por la estabilidad económica de Chile, el bajo desempleo, el idioma y la facilidad para obtener el estatus legal, ha motivado a muchos venezolanos a migrar a Chile. Lo cual evidencia la alta calificación profesional de la diáspora. Actualmente, hay cerca del 30% de venezolanos en Santiago.

Desde la asunción al poder del segundo gobierno de Sebastián Piñera, a partir del 16 de abril de 2018 comenzó a regir el requisito de visado previo para los ciudadanos venezolanos que querían permanecer en el territorio chileno sin fines turísticos. Para ello, se creó una visa especial llamada «Responsabilidad Democrática». Y fue así como empezó mi historia, el 26 de octubre 2018 cuando me llegó un correo electrónico donde manifestaban que mi solicitud de visa era aprobada y debía ir a Caracas a la cita, llevar mi pasaporte para que la estampara allí. Y que tenía 3 meses para entrar a Chile; desde el momento del estampado, mucho sentimiento encontrado y lo primero que pensé fue: “No me quiero ir, pero si no viajo, pierdo la visa”. Y las interrogantes inundaron mis pensamientos: “¿y si en Venezuela todo se pone peor y cuando quiera viajar no pueda entrar?

Me llegó el momento de vivir lo que ya estaba acostumbrada a vivir en mi día a día con mis familiares, amigos y clientes en el ámbito profesional, como ya saben, aparte de ser Diputada de la Asamblea Nacional -de esos 252 diputados (entre principales y suplentes), que desde ese 6 de diciembre del 2015 hicimos historia en la democracia venezolana- soy abogada con 6 años de experiencia profesional, con una gama de cliente entre comerciantes y emprendedores. Pero los últimos tres años, se me sumaron profesionales que habían ejercido su carrera por años y recién graduados como también personas que ya la situación de Venezuela lo estaba ahogando y no podían más, y querían irse de nuestra tierra, me seguí dedicando al libre ejercicio profesional, sumado a la legalización y apostilla de documentos universitarios, de  locales comerciales, poderes generales y especiales donde muchos padres venezolanos dejaban a sus hijos con papeles firmados en busca de buena calidad de vida. Era mi manera de “ayudar” al venezolano…

(*) Diputada a la Asamblea Nacional

Correo electrónico: abog.aranzacordero@gmail.com

* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.


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1 comentario

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