Caracas, 1 de agosto de 2019.

Por Jorge Lepage

En 1998 hubiese sido un exabrupto haberse planteado la posibilidad de transformar nuestra industria petrolera en algo distinto a lo que atañe a ese sector. Lamentablemente con la llegada de Chávez  al poder,  la industria comenzó a sufrir, paulatinamente, transformaciones las cuáles nada o poco tenían que ver con las actividades propias del área petrolera. Se da inicio  a una fragmentación de PDVSA que la llevo a incursionar en áreas totalmente alejadas del negocio petrolero. En consecuencia una empresa, colocada en 1998 como la segunda empresa petrolera del mundo, con una producción de 3.5 Mbd/día, en 20 años de revolución la han colocado en una producción de 700 mbd /día, sin que se avizore ningún plan serio de recuperación.

Ahora nos preguntamos,  ¿vale la pena seguir manteniendo el mito de una PDVSA que se transformó en un antro de corrupción e  incapacidad gerencial? ¿no sería más sensato crear nuevas empresas que reemplacen a la casi calcinada PDVSA?. Bien, pienso que hay que resetear, a fondo, a toda la industria petrolera venezolana,  rompiendo paradigmas cada vez más caducos y tratar de reinsertarla dentro de las grandes empresas  petroleras del mundo.

Se debe comenzar por modificar la Misión,  Visión y Objetivos de la industria y,así, enfocarsé en la necesidad de desmontar la actual estructura organizativa de PDVSA, creando 4 grandes empresas con distintas áreas de ejecución. A decir: 1- Empresa de crudos livianos y medianos; 2- Empresa de crudos pesados  (Faja Petrolífera de Orinoco) ; 3- Empresa de Gas ( donde la zona de gas costa afuera estaría integrada con Anaco y norte de Monagas); y la 4- Una empresa encargada de los procesos de refinación,  estudiando la posibilidad de montar una refinería en la zona de la Faja Petrolífera del Orinoco, disminuyendo así el costo de diluyente necesarios para su bombeo a los embarcaderos de Jóse,  y, así, embarcarlos y trasladarlos a través  el Orinoco  hasta el Atlántico. Cada una de estas 4 empresas  fungirían como unidades independientes entre sí y a la vez interconectadas en su funcionalidad . Esto nos podría generar varias ventajas. Disminuiría el riesgo de corrupción, hoy profundamente enquistado  en la actual PDVSA,  por la separación gerencial y decisoria en 4 empresas, pero que al final deberían confluir en los números proyectados para el buen funcionamiento del negocio. Así mismo las empresas 1,3 y 4 estarían en capacidad de establecer alianzas con países o empresas internacionales, tal como se ha hecho en  la Faja Petrolífera del Orinoco (2), donde  ya se  tienen convenios con países o empresas  internacionales.  

Todo este esquema nos permitiría tomar acciones concretas que nos facilitarian accionar en áreas  que hoy están en estado agónico.  Vale decir, en el área de refinerías, podríamos comenzar por repotenciar las refinerías existentes , las cuales están produciendo hasta en un 10% de su potencial y, lo cual, se refleja en la reducción absurda de gasolina y otros productos ,de origen petrolero, de consumo masivo. Terminar de impulsar el proyecto de conversión profunda de la refinería de Puerto la Cruz. En la empresa de crudos livianos y medianos, proceder a la recuperación de los miles de  pozos hoy inactivos, sobretodo los de la zona norte de Monagas ,por ser crudos livianos de más fácil recuperación y, con la participación de empresas nacionales de servicios, de reconocida capacidad y, muchas de las cuales fueron brutalmente maltratadas por el régimen,  como sucedió  con las empresas de servicios en el estado Zulia. Esto nos permitiría fijar metas de recuperación de la producción entre el 2019-2020 de 1.5 Mbd/día.

Igualmente darle un impulso decidido a la explotación del gas, pues es inexplicable cómo con reservas de gas estimadas en 200 trillones de pies cúbicos, nos hayamos visto en la necesidad de importar gas de Colombia.  Además esta carencia de gas, afecta de manera importante nuestra industria petroquímica,  y dónde siendo el gas uno de sus principales insumos, hace que la producción de las mismas sea sumamente baja por la carencia del mismo y la necesidad de importar propano, en medio de una grave escasez de divisas. Para finalizar, reimpulsar Intevep como organismo de investigación e, igualmente, establecer convenios interinstitucionales con las distintas universidades del país , para el intercambio de tecnologías y personal calificado, algo que hoy en día se ha reducido por el empeño del régimen de aplastar la autonomía universitaria, lo cual a anulado los recursos necesarios para que nuestras universidades recuperen los niveles de excelencia que una vez tuvieron.

En fin, es necesario repensar a PDVSA,  si efectivamente queremos recuperar la principal empresa de nuestro país.

*Directivo del Movimiento JUNTOS

* Punto de Corte no se hace responsable de las las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.


Suscríbase a nuestro canal de Telegram y YouTube
Estamos también en TwitterFacebook Instagram