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YPYS: La Seguridad personal, el mayor riesgo de periodistas que cubrieron la frontera

Por María Alejandra López
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Caracas, 6 de marzo de 2019. La ONG YPYS (Instituto Prensa y Sociedad Venezuela) publicó un trabajo especial sobre «La Seguridad personal, el mayor riesgo de periodistas que cubrieron la frontera».

En la investigación se abordan la seguridad personal y otros patrones de agresión, en torno a los hechos relacionados al ingreso de la ayuda humanitaria, el 23 de febrero. Cabe destacar que desde el 22 de febrero

“La principal dificultad que conseguí fue ver en riesgo nuestra seguridad personal”, dice Carolina González, jefa de redacción de El Carabobeño, quien recibió un perdigonazo durante la cobertura periodística en el puente de Ureña.

Recordamos que al menos 295 personas resultaron heridas, producto de la represión emprendida por parte de uniformados de la GNB y grupos irregulares, identificados como colectivos.

Si bien la cobertura durante la manifestación fue de alto riesgo, también la ida o el retorno por trochas, resultó lo más peligroso de la cobertura. “Lo primero de regreso fue sacar todo lo que me relacionaba con el periodismo, como chaqueta, gorra, el carnet, un koala, y dejarlo en Colombia”, cuenta González.

En algunos tramos hablar está sencillamente prohibido, por advertencia de los “trocheros”.

Otros patrones de acoso

Pero no solo hay requisas arbitrarias en los pasos informales de esta frontera históricamente tan porosa. Este mismo periodista venezolano sufrió una detención durante una hora en un puesto militar fronterizo de Venezuela, donde les quitaron los carnets de prensa para fotografiarlos y los sometieron a requisas. “Nos sentíamos prácticamente como fugitivos”, compara el reportero.

Zonas silenciadas

Estas situaciones de violaciones, amenazas y riesgos a las que se enfrentaron los periodistas en la frontera, “limita la libertad de expresión y produce un efecto amedrentador sobre el libre flujo de la información, genera autocensura y refuerza la tendencia a llevar a cabo un periodismo que evite informar sobre temas de seguridad, corrupción o tráfico de influencias y a desarrollar un periodismo alineado con el poder”, así lo analiza la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la OEA, en su informe Zonas silenciadas, que da cuenta de las vulnerabilidades a las que se enfrentan los periodistas en lugares de alto riesgo, muchos de ellas zonas fronterizas de América Latina.

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