Caracas, 03 de julio de 2019/.- El director de Actuación Procesal del Ministerio Público en el exilio, Zair Mundaray, reveló más detalles sobre la autopsia al capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo, quien murió en manos de organismos de seguridad del régimen de Nicolás Maduro.

Entre los hallazgos detalló: “16 arcos costales fracturados, 8 de cada lado, las 3 primeras y la ultima en buen estado, de ambos lados. Fractura de tabique nasal, excoriaciones en hombros, codos, rodillas, hematomas en el muslo cara interna, ambas extremidades.

Igualmente, “lesiones (similares a latigazos) en espalda y muslos parte posterior, un pie fracturado, múltiples excoriaciones y signos de pequeñas quemaduras en ambos pies (se presume electrocución).

Cabe destacar que, por la muerte de Acosta Arévalo hay detenidos dos funcionarios de la DGCIM, ambos oficiales de la Guardia Nacional Bolivariana, quienes son acusados por presunto “homicidio preintencional”, sin incluirse la tortura y trato cruel entre los delitos.

La Alta Comisionada de Naciones Unidas, señaló que Acosta Arévalo habría muerto por presunta tortura durante su arresto. Sin embargo, dicho cargo es hasta ahora desechado por la justicia al servicio de Maduro.

El capitán, fue detenido el pasado 21 de junio, por su presunta participación en planes de magnicidio y golpe de Estado, junto a otros seis funcionarios, entre militares y oficiales del CICPC.

Durante su reclusión, fue negado el acceso a familiares y sus abogados, quienes no pudieron constatar su estado de salud, ni brindarle la asesoría legal que por derecho le correspondía.

La viuda del Acosta Arévalo, exige un autopsia independiente por parte de especialistas de la ONU. Sin embargo, autorizar dicho procedimiento está atado a la disposición de las autoridades venezolanas, que “legalmente” tienen la facultad.

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